El 11 de enero volvimos a las clases con las fuerzas renovadas y las esperanzas en un 2021 que, desde luego, no se está presentando como muchos creíamos. Para mantener el ánimo y aprender sobre emprendimiento y tecnología nos reunimos con José Antonio Ferreira Dapía, empresario y tecnólogo. Él dirige su propia consultoría tecnológica y tiene un lema que en estos momentos puede inspirar a nuestros alumnos: «En más de 30 años como empresario, he ganado y he perdido, pero nada he olvidado.»

-Buenos días José Antonio, gracias por aceptar nuestra invitación a este café virtual. Leyendo sus artículos de opinión -es cronista en Diario de Pontevedra- hemos rescatado su opinión sobre el fracaso: “Es, sin duda, una situación que debemos convertir en fortaleza para continuar, porque en el emprendimiento, el fracaso está presente en cada uno de los días de nuestra vida empresarial y además así debe ser”. ¿En esta gran crisis médica y económica, en plena tercera ola del COVID, sigue pensando de igual manera? ¿Qué palabras tiene para aquellas personas que no encuentran esperanza en estos momentos de incertidumbre laboral? 

Un placer. Asumiendo como propia la filosofía oriental del Yin y del Yan, tengo que decir en el contexto empresarial los buenos tiempos serán precedidos sin duda por otros menos buenos, malos incluso nefastos. Siempre he dicho que hay dos tipos de empresarios, los que han fracasado y los que van a fracasar. Lo importante en la ecuación es nunca fracasar del todo.

De los errores se aprende, o debería ser así, y es en este momento donde hago mía la inteligente frase de Carlos Slim: “Es importante aprender de los errores, sobre todo de los errores de los demás”.  Al contrario de lo que afirman algunos políticos, yo creo que de esto no vamos a salir bien, ni tampoco mas fuerte, porque los que se quedan en el camino son muchos, demasiados.

Sin embargo esta dura prueba que se nos ha impuesto, sin lugar a dudas será superada. Volveremos a una situación de normalidad. Las cosas volverán a ser como antes, pero el precio que pagaremos será muy algo, y en muchos casos y para muchas personas será impagable.

Siempre he dicho que hay dos tipos de empresarios, los que han fracasado y los que van a fracasar. Lo importante en la ecuación es nunca fracasar del todo.

-Se define a sí mismo como tecnólogo, de hecho con tan solo 21 años formó su primera empresa de radiocomunicaciones, ¿cree que la formación no reglada, especialmente pensada para la inserción laboral dentro de su sector, puede ser un camino para la reinvención laboral? ¿Es necesario una titulación superior para trabajar en el sector tecnológico?

Yo pienso que la formación es algo fundamental, y todo el mundo debería capacitarse al mayor nivel posible, porque sin duda esto allanará su camino profesional.

En mi caso personal cuando terminé el bachillerato se me planteaban dos opciones. Una era irme a Madrid a estudiar Ingeniería en Telecomunicaciones, con todos los costes que suponían para mis padres, y la otra era formarme como técnico especialista en electrónica de comunicación, y casi simultáneamente montar mi propia empresa, y hacerme dueño de mi propio futuro. Por supuesto elegí la segunda, y no me ha ido mal.

Un tecnólogo es una persona que entiende y aplica la tecnología. Mi  especialidad podríamos decir que es aplicar la tecnología adecuada justa y necesaria, huyendo de la tecnolujuria.

La formación es algo fundamental, y todo el mundo debería capacitarse al mayor nivel posible, porque sin duda esto allanará su camino profesional.

-Con los primeros meses de confinamiento el mundo vivió una revolución tecnológica sin precedentes ¿cómo vive usted la llamada cuarta revolución industrial, cree que ha llegado a todos los rincones de Galicia? ¿qué futuro cree que le depara al trabajo y a la formación?

Este cambio de época que estamos viviendo es absolutamente apasionante. Y como no podía ser de otra manera, también es muy controvertido. Miedo a perder empleos al ser sustituidos por robots, una sensación de hipercontrol, etc.

Galicia no está bien posicionada para la transformación digital, solo hay que ver los ratios. Otra cosa es que progrese más o menos adecuadamente, pero aún falta mucho.

En materia de formación, esta continuará siendo imprescindible solo que se impartirá de otra manera. En mi humilde opinión, la formación, y especialmente la universitaria me transmite sensaciones rancias.

Con respecto al trabajo, las personas que sean susceptibles de teletrabajar, teletrabajarán.

La tecnología en España, y especialmente en Galicia, por mucho que algunos lo nieguen, está considerada por gran parte de los empresarios como un gasto, y no como una inversión.

– Como emprendedor, siempre ha entendido que la tecnología es una inversión, ¿qué importancia le da al capital humano de una empresa, y a su formación?

 

Decía el gran Richard Branson: “Forma a la gente lo suficientemente bien como para que se puedan ir, trátala lo suficientemente bien como para que se quieran quedar”.

En el mundo de la empresa, no cabe duda que el emprendedor, más tarde empresario, tiene muchísimo mérito. Pero no hay un solo empresario que haya conseguido el éxito, ya sea en mayor o en menor medida, que lo haya hecho solo.

La tecnología en España, y especialmente en Galicia, por mucho que algunos lo nieguen, está considerada por gran parte de los empresarios como un gasto, y no como una inversión. Y esto es algo devastador para la competitividad empresarial.

Como siempre, agradecemos a José Antonio Ferreira Dapía su tiempo y sus palabras, que sin duda nos sirven de revulsivo en este momento. 

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